INSTANTE FRACTAL
Después de este largo viaje
mientras el movimiento de mi cuerpo
se lacta de energía
una lágrima vacua corre por mis pómulos
y desfallece aparentemente en el suelo.
Un pedregal es el preludio antepasado de esta casa
(pienso y me equivoco).
Lo ha sido siempre y estaba ya hace millones de años
como una sutileza posterior del magma.
Entretanto la aparecida con torva sonrisa
sugiera en mi tímpano saliva
y alguna palabra sucia dicha al aire con amor
y yo escuche descendencia
Las mejores frutas para la blonda que amé toda la vida
mientras su verdad sean mis dudas
y sus rendijas un tinglado para volantes de alto vuelo
ella esperándome en el hospedaje y yo en mi propio nacimiento
en un instante de locura estipulado con fecha de término
con cláusula de confiscación incluida.
Unos acróbatas con alas como aves zanquilargas
ponen sus criaturas en suspenso en el vacío fractal.
Insinúales que no se metan conmigo
pues se me acaba la fuerza.
La aparecida de la torva sonrisa
sugiera en mi tímpano saliva
y alguna palabra sucia dicha al aire con amor
y yo escuche descendencia
Me adormezco bajo el calor de tus axilas
sin embargo mientras duermo
cuando la parsimonia de mi cuerpo
se nutre de tu aliento
ya no te advierto.
sergio badilla @Copyright
LA CARIÁTIDES DELSEFARDÍ
La tristeza es una grieta de un rostro prolongado
en una esquina de París y Modigliani.
Las habitaciones huelen a clausura como el abandono
en el abismo de una tela.
Brancusi rasga sus manos en la escultura negra
trastornado e impenitente
mientras los donceles de las tascas de Pigalle
se desvisten de prisa y hacen de eunucos
para pagar el alquiler de sus buhardillas.
.¿Quién nos hace callar cuando hay tanto blancor
y tanto vicio?
El bohemio mortecino de Toscana o el trasgresor tuberculoso.
El judío sefardí repite su obsesión por las cariátides
errante como judío errante bajo los candiles
mudo porque conoce la fosa de donde brotan los pesares.
El mendigo estira su rostro demacrado al cielo
tardo en el brochazo moroso en el silencio
luego grita y grita desesperadamente
en la pieza oscura atiborrada de caballetes
y la Hébuterne le rompe el último daguerrotipo de Livorno.
Alguien llora y es un recién nacido con hambre
una mueca prófuga en un semblante aletargado
un hijo inconsolable
que agoniza de ausencia en Montparnasse
sergio badilla @Copyright
EN LA ASPEREZA DEL SUELO
No me digan que me he equivocado inesperadamente
ahora que mi alma se abunda de espejismos
en la noche cuarza de Atacama.
Se descaminan mis ojos fatigados entre las piedras
y ya no hay amor a estas horas cuando se
eclipsan los astros lentamente en la memoria.
Siento gritos de extranjeros en una pródiga algazara
los piratas – me dicen – delinquen en estos años de retirada
en otros puertos
Los tesoros y los brebajes se agotaron
en festejos y en fanfarria con los nuevos inquilinos.
En las aguas del arroyo un caballo se sumerge como un pez
sin que haya motivo.
Hoy es martes, día cualquiera de noviembre
y quizás ayer también fuera otro martes, no recuerdo.
Mi rebeldía es flemática y ni siquiera
presagia extrañeza ni sentido.
Un lirio brota impávido en la arena fosca
como fragancia de mujer fosilizada en el olvido.
El pensamiento se detiene en la llanura y emerge un jadeo
de animal antes del sueño:
el cuerpo decoroso en madurez ante el deleite ya nutrido
la lengua seca y repentina
el ostracismo del patriarca en la aspereza del suelo.