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Palco de Honor |
14
DE AGOSTO 2013
Presidente,
distinguidas parlamentarias y parlamentarios
Es
un honor para mi realizar este homenaje: A Ennio Moltedo, poeta,
caminante de nuestras ciudades, editor incansable, buscador de eternidad y
belleza entre los cerros y el mar, en representación de las Bancada del Partido
por la Democracia del Partido Socialista, Partido comunista y del distrito de
Viña del Mar y Concón.
Quiero
saludar a Angela y Gilda, sus hermanas queridas, a su hija Carla y a su editor
de la Librería Altazor, Patricio González, a los directores y decanos de las
Universidades de Valparaíso y Católica que lo tuvieron entre sus miembros. Un
saludo también a los representantes de la Academia por el Diálogo Ciudadano,
corporación de la Región recientemente fundada inspirada en el legado de Ennio
Moltedo. En particular a Luis Bork, Jorge Salomó, Allan Browne, Pancho Saso,
Jorge González y tantos otros académicos y artistas miembros de los cuales
muchos de ellos nos acompañan.
Estimados
colegas: Estamos en el corazón de una región poética. Valparaíso y Viña del Mar
fuero el espacio vital el espacio vital fundamental del recorrido creativo y
poético de Ennio Moltedo Ghio.
Nacido en
Viña del Mar, ciudad en la que expiró hace un año, Ennio no puede ser
calificado como viñamarino sólo por el hecho de nacer o de morir casualmente en
ésta ciudad. Su corazón, sus afecto, sus anhelos, estaban junto a las calles, a
los cafés y al Océano, mirando al puerto y a su querido trabajo editorial. A
ese, su acariciado proyecto de crear y editar la magnífica colección de
Breviarios del Valparaíso Regional, que motivaron a miles de personas a leerlos
y a disfrutarlos, por el sentido inteligente de sus reflexiones y de sus
iluminados temas. Como no recordar su preocupación por exaltar la poesía de
Pezoa Véliz, las diversas visiones de Valparaíso, su reconocimiento al refinado
sentido del humor de Lukas, su admiración por Pablo Neruda, su participación
juvenil junto al Premio Nobel en el Club de la Bota, reunión de soñadores
unidos por la poesía bohemia, por el vaso de tinto compartido como pipa de la
paz y la pasión por la palabra luminosa.
Ennio
Moltedo fue un poeta directo, de una ironía mordaz y estremecedora, de aquellos
que no creían en el consenso para evitar escudriñar los verdaderos dilemas.
Crítico del uso y del abuso del suelo, del deterioro de la memoria colectiva,
de la destrucción del patrimonio cultural, de los golpes de poder. Crítico de
la prepotencia, de la ignorancia, de la inconsecuencia. Silencioso, caminante,
Moltedo recorría las calles de Valparaíso, las calles de Viña del Mar, con la
misma pasión con que disfrutaba de sus recuerdos, de sus emociones de infancia
y juventud. Transitaba por la calle Valparaíso en que compartía sus
conversaciones con Carlos León, con Sara Vial, con Juan Luis Martínez, con
Patricio González, con Allan Browne. Precisamente, con Allan Browne formó una
dupla indisociable de amistad y creación. Allan con sus pulcras, cuidadosas y
ágiles ilustraciones, Ennio con su pluma versátil, elegante, certera, emotiva.
Muchas veces evocaba la vitrina del Emporio Noziglia, en que encontró una
fascinante lancha de juguete que convirtió en un verdadero objeto de culto. Un
día un tío le regaló una cantidad de dinero y lo primero que se le ocurrió fue
ir a comprar este objeto que lo había prendado. Llegó a su casa, jugó un par de
horas en la bañera, y se dio cuenta del paso del tiempo, del fin de la
infancia, y la lancha quedó guardada para siempre.
Ennio
Moltedo fue un luchador. Desde que nació se manifestó por una sociedad más
justa, por ideales de equidad. Procuró democratizar por medio de la literatura.
Los breviarios le permitieron cumplir con el desafío propio de hacer realidad
sacar a mil un libro bien hecho, esmerado, editado con el cuidado que los
maravillosos libros requieren, para hacernos comprender que no hay esfuerzo
menor cuando se trata de ellos o de ofrecer una oportunidad para educar, para
sensibilizar, para dialogar. Producir "libros a luca" fue un anhelo
para proveer a las casas más humildes de su propia biblioteca. ¡Qué esfuerzo
más noble cuando se pretende llevar la cultura a todos los sectores de la
sociedad!.
Puedo decir
con satisfacción que conocí al poeta en la alcaldía de Viña del Mar. Llegó
acompañado de Moisés Hilzermann, Micha, para pedir un espacio donde reunir a la
Sociedad de Escritores de la ciudad. Se instalaron en el tercer piso del
Palacio Carrasco, en Libertad 250, desde donde propició la creación de una
Revista de Escritores, que tomó por nombre la propia dirección de la oficina:
Libertad 250. Con ello Ennio construía junto a los escritores locales su sueño
para difundir la poesía y la narrativa de la región de Valparaíso. La edición
de esta Revista fue recibida con elogios de toda la comunidad, que leía en sus
páginas las últimas creaciones de la poesía regional, la presentación de
novelas y la síntesis del esfuerzo de muchos creadores por dar a conocer sus
trabajos.
Su
compromiso con la ciudad eran tan fuertes que un día decidió no viajar más a
Santiago. El siempre fue un crítico del centralismo, por lo que determinó que
su quehacer se iba a concentrar en su región, sin perder tiempo en travesías
que lo llevaban a un mundo centralizado y contaminado. Y logró cumplir su
propósito.
Tenía
muchísimas historias. Trabajó en Perlina y Radiolina, antes de la llegada de
los detergentes contemporáneos. Lejos del mundo poético, aprendió de las
técnicas químicas para la producción de detergentes y jabones. Todas fueron
para él oportunidades de experiencias, de reconocimiento de la vida cotidiana.
Nunca pasaba desapercibido, tenía muy buena relación con las personas, de esos
que la gente llama y define como "un ser humano abierto, un caballero de
verdad". Gozaba de la plática de largo aliento, de sentarse en el café y
compartir con sus contertulios y amigos, como Luis Correa Díaz, Marcelo
Pellegrini, Sergio Holas. Todos querían encontrarse en Viña del Mar con Ennio
Moltedo, con esa atmósfera de amistad, mientras él tomaba su té, que repetía
una y otra vez mientras emitía sus frases lapidarias o esas reflexiones que
llegaban al ser de las cosas en dos palabras.
Siempre
estaba dispuesto al tiempo de la conversación, para escuchar más que para ser
escuchado. Era un hombre propio, auténtico, natural, que nunca pensó en
aparentar nada, con su vestir elegante y sencillo, con su estilo que lo
identificó como un "personaje local", de aquellos que permiten
enriquecer los rasgos de pertenencia, orgullo e identidad de lo nuestro. Algo
que nos hace falta en este mundo de individualismo y aplastante globalización.
Su obra fue
variada y extensa y editada en su mayoría en editoras regionales, entre las que
destacan las Ediciones Universitarias de Valparaiso, y las Ediciones Altazor,
donde destaca su famosa “Emporio nozigla” de 2010 y “las Cosas Nuevas” de 2011.
Pero También hay que recordar “Nunca” 1962, “Concreto Azul” de 1967, publicada
en la Editorial Universitaria, “Lukas Inédito de 2003, “Neruda poeta del cerro
florido” del 2006 y otras reeditadas en las ediciones del Gobierno Regional de
Valparaíso. Su obra obtuvo diferentes reconocimientos de los cuales figura el
Premio Alerce de la Sociedad de Escritores de Chile en 1959, el Premio de la
Sociedad de Escritores de Valparaíso en 1962, el Premio Regional de Literatura
Joaquin Edwards Bello en 1981, El premio municipal de literatura de Valparaiso
en 1994, y el premio especial a la trayectoria del circulo de arte a la
trayectoria de Valparaíso en 1997.
En este
homenaje, quiero citar al propio bate en su definición de la veleidosa poesía:
"La dama de la poesía es caprichosa -nos digo Moltedo-, pierde modales,
zigzagea y confunde el auditorio sin dar explicaciones. La palidez conocida se
arrebata y la dama balbucea y trastabilla cuando saluda a la academia, un paso
adelante y otro atrás y el escenario completo gira como página de archivo común
y no se sabe una palabra más de ella: sólo es posible descubrirla en nuestro
propio corazón".
Hoy, al
cumplirse el primer aniversario de su partida, quisiera proponer desde este
espacio del Congreso Nacional a quienes quieran acogerlo, que se considere el
desafío de reunir todo el quehacer y poesía de Ennio Moltedo Ghio, para
convertirlo en OBRAS COMPLETAS, una tarea pendiente que pondría justicia y
reconocimiento a su trayectoria y haría un aporte invaluable a la cultura
nacional.
Muchas
gracias.
RODRIGO
GONZÁLEZ TORRES
Diputado
Distrito 14 -Viña del Mar - Concón
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