martes, junio 19, 2012

THE CHILEAN CRISALIDA O (una metáfora remite a otra metáfora)



Por Germán Cossio

                Si existe un concepto que queda circulando en el imaginario de la crisálida es el de transición. Una metáfora lleva a la otra y es difícil obviar una lectura que no se oriente a la emergencia de los movimientos sociales de 2011 que brindan las condiciones de producción de la obra de Ovalle. En el apogeo del neoliberalismo (incluye su propia crisis), el excedente no es solo la circulación de los bienes sino además la circulación de individuos (¿acaso sujetos?) que no alcanzan a dar con su malestar. La circulación de esta nueva demanda social que exige un nuevo contrato cívico, no solo es pública, es además privada y se hace en lo virtual y mediático (plataformas y redes sociales). Lo colectivo se hace íntimo.La crisálida social empieza a tomar cuerpo y a hacerse cargo de un deseo, tan incipiente como precario (¿puede el deseo ser de otra manera?), confuso y limítrofe entre la constitución de un sujeto autónomo, autodeterminado, y el establecimiento definitivo de la figura mercantil del cliente. En ese intersticio genera obra Ovalle.

Pliegues que permiten escenificar el juego siempre infantil y perverso de ocultar/mostrar. La producción develalas suturas por las que se cuela la representación de una infinidad de voces. Polifonía virtual que permite hacer de Facebook el simulacro de un tejido social, arruinado en sus últimos 40 años (dictadura y postdictadura/transición); oculta la pauperización de esta palabra imbunche, lenguaje nacional balbuceante que no logra articular un mensaje, sino apenas intenta un decir mudo. Todo el coro de chilenos que salivan un lenguaje y desplazan su vergüenza en un personaje infantil (Zafrada). Devela  un Chile hiperglobalizado, enajenado en el éxtasis postcapitalista, al día con las cifras macro y los estándares OCDE; ocultando las cifras micro, la enajenación de sus recursos y la dudosa calidad de nuestra convivencia republicana, basada –todavía- en pilares dictatoriales.

Para Ovalle, la crisis es de representación. Por una parte, el modelo de participación institucionalviciado permite la proliferación de opiniones instantáneas; por otra, los intentos de acomodo social, en su velocidad, van un paso adelante –cuando no dos- en relación a las tecnologías artísticas, que no logran dar cuenta de lo real. Son las categorías las que quedan obsoletas, requiriendo cruces, hibridaciones y dislocaciones para nombrar la experiencia. Que el soporte de esta obra sean las páginas de las redes sociales es un síntoma. Paradoja de una estética callejera poco academicista que encuentra su puerto/ancla en la sfumatura virtual del collage, metonimia de una identidad nacional que se desarrolla como work in progress.

El año 1922, el Ministro de Educación de México, José Vasconcelos, invita a Gabriela Mistral a participar de la reforma educativa de ese país.  En su exilio poético y diplomático, volverá pocas veces al país. Cincuenta años más tarde, el país azteca nos devolverá –agradecido- otra figura del imaginario educativo: el quijotesco profesor Jirafales. Ambos íconos de lo popular y latinoamericano. La producción escarba en estas memorias residuales, para visualizar el tipo de educación que conviene a las incipientes naciones americanas, por sobre la importación irreflexiva de modelos foráneos.

La internacional TheChileanCrisalida habilita discursos y produce una poética de la crisis. Los diversos formatos, que incluye el uso de video, no instalan preguntas ni diagnósticos, ofrecen una mirada estrábica. Un ojo inserta una palabra/relato en el contexto de movimientos ciudadanos recientes que justamente no encuentran cristalización en el discurso público; el otro, hace circular sentidos en un contexto de pura experiencia.

Toda obra es un recorrido de lectura. El Profesor Jirafales, y sus expresiones; Mistral y  Zafrada, con sus neologismos, voluntarios o no; el chimpancé, y su silabeo, nos recuerdan que la única manera de empezar es aprender a hablar nuevamente. Habrá que desaprender.

El arte de Ovalle no solo refleja un movimiento social, lo continúa y exacerba. TheChileanCrisalida es la pulsión de los días que corren.

Santiago de Chile, junio de 2012

Germán Cossio
 Investigador de la Poesía de Mujeres en Dictaduras Latinoamericanas 

Magister Estudios Latinoamericanos
Docente Literatura U. de Chile

Gentileza de de Guillermo Andrés Ovalle.

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